Las películas con los mejores efectos especiales de la historia

Los efectos especiales en el cine existen desde su propia creación. Forma parte de su idiosincrasia aderezar a un guion y una actuación de efectos audiovisuales que mejoren la sensación y mantengan nuestra atención como espectadores.

Es por ello por lo que al pensar en las películas con los mejores efectos especiales no nos debe venir a la cabeza únicamente aquellas cuyo presupuesto en postproducción  es millonario, sino aquellas que, más allá de sus recursos, han sabido llamar nuestra atención magistralmente con juego de luces, sonidos y efectos sorprendentes. ¿Cuáles son estas películas que figuran como las que mejores efectos especiales han tenido a lo largo de la historia?

Viaje a la luna (1902)

Ya lo hemos anticipado. Si tuviéramos en cuenta el criterio únicamente de espectacularidad en el resultado o inversión de recursos, solamente las películas de vanguardia podrían copar este listado y le restarían a la hora de dar un más que merecidísimo reconocimiento a genios creadores como George Méliès, el artífice de la icónica imagen de un satélite impactando en una luna animada.

Gracias a numerosos trucos de magia y trampas visuales en un cine aún primigenio (surgió de manera oficiosa en 1895), Méliès marcó la senda a futuros creadores de efectos audiovisuales en el cine. Si hoy podemos ver imágenes de una hipotética ciudad en Marte con total realismo o ver hablar a los animales, le debemos gran parte de ello a esta película.

Mary Poppins (1964)

¿Esperabas a la clásica y entrañable niñera con poderes mágicos como una de las películas más influyentes en cuanto a efectos audiovisuales? La mención es más que merecida, ya que si bien no fue la primera ocasión en la que pudimos ver entre las escenas actorales, escenas de animación (ya se había usado varias décadas antes, concretamente por primera vez en 1920 en el corto, Comedias de Alicia), sí que era la primera vez que se rodaba en color y con relevancia en la trama de la película. El uso de otros efectos como la inversa de desplazamiento, hacen a esta obra maestra de Disney una de las más influyentes filmaciones del pasado siglo.

2001: una Odisea en el Espacio (1968)

Si bien las dos anteriores nos saben a día de hoy a películas con cierto toque añejo, 2001 aún sorprende a día de hoy por sus efectos y por el increíble uso de efectos audiovisuales por ordenador, como es buen ejemplo de ello el baile de los planetas al ritmo del vals “El Danubio Azul”.

No hay película ambientada en el espacio que a día de hoy no haya tomado referencias de esta obra maestra de Kubrick, abriendo camino a técnicas que se perfeccionarían más tarde en la saga Star Wars (1977) o en películas como Gravity (2012)

Matrix (1999)

El milenio se despedía con todo un prodigio del uso de tecnología en el cine. Las hermanas Wachowski dieron una vuelta de tuerca a los efectos visuales creados por computación y subieron el listón hasta límites insospechados.

La escena de Neo (Keanu Reeves) esquivando balas a cámara lenta forma parte del imaginario popular desde el momento en el que se estrenó.

Avatar (2009)

Diez años después de Matrix, James Cameron, que ya era todo un experto en el uso de efectos especiales como demostró en Abyss y en la saga Terminator, volvió a dar un ejemplo de maestría en una película icónica, no solo por ser la primera rodada íntegramente para ser vista en tres dimensiones, sino por el tratamiento escena a escena mIlimétricamente cuidado

La saga al completo de El Señor de los Anillos, el Laberinto del Fauno, las recientes readaptaciones Disney de sus clásicos animados con actores reales (mención especial para El Libro de la Selva en su versión de 2016), El curioso caso de Benjamin Button, El Planeta d ellos Simios en cualquiera de sus versiones… El cine, en sus más de 100 años de vida, nos ha demostrado que más allá de un buen guion (aunque también necesario), la tecnología está al servicio del entretenimiento y del arte.

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