¿Necesitas un arquitecto o un aparejador?

A no ser que tengas algún tipo de vinculación con el sector de la construcción es muy probable que las diferencias entre arquitecto o aparejador (también llamado arquitecto técnico) no las tengas muy claras o directamente las ignores por completo.

Por lo tanto, ante una situación en la que tengas que contratar a un profesional puede surgirte la duda de qué perfil necesitas.

Hay trabajos que pueden ser llevados a cabo indistintamente por un arquitecto o un arquitecto técnico, como por ejemplo una inspección técnica de edificios (el conocido como informe ITE), pero por lo general estos especialistas asumen funciones distintas.

El aparejador puede llevar a cabo un gran número de funciones, pero básicamente sus atribuciones principales son las de llevar a cabo la ejecución de obra de vivienda.

Esto, en otras palabras, significa estar al frente de la ejecución material, y llevar un control de la calidad de lo edificado.

El arquitecto también es capaz de realizar un gran número de funciones, pero las suyas no son tanto las de estar sobre el terreno.

Un arquitecto es más un estratega que planifica y diseña, prepara estudios preliminares, se encarga de la documentación técnica y los contratos, calcula costes y supervisa que el proyecto se esté llevando a cabo según las especificaciones por él marcadas originalmente.

El arquitecto es el primer impulsor del proyecto, quien establece sus objetivos, le da forma mediante diseño, ofrece guía para la implementación del mismo y lidera un equipo de profesionales de la construcción.

También entre sus funciones se encuentra evaluar la viabilidad de las posibles modificaciones que pueda experimentar el proyecto, ya que es bastante común que en ocasiones se produzcan circunstancias que obligan a cambiar algún aspecto del diseño inicial.

Teniendo esto en cuenta resulta más fácil definir si en el caso concreto de la obra que vayas a llevar a cabo lo que necesitas es un arquitecto o un aparejador.

En algunos casos bastará con una de ambas figuras, pero en otros serán necesarios ambos perfiles.

Como norma general se puede decir que si el trabajo a realizar es una intervención sobre un edificio ya existente y dicha intervención no exige que su configuración arquitectónica se vea alterada, podrá optarse por uno de ambos, arquitecto o aparejador, ya que ambos podrán llevar a cabo la tarea satisfactoriamente.

Si la obra exige la modificación de la configuración arquitectónica o cuando se trate de levantar una nueva edificación ya no existe la posibilidad de elegir, ya que será necesaria la participación de ambos.

El arquitecto y el arquitecto técnico realizan tareas distintas que se complementan, aunque debido a que parte de su formación es común, pueden llevar a cabo indistintamente algunos trabajos.

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