Un libro que celebra lo que nos hace únicos: Victoria sin cuerno

La literatura infantil vive un momento de abundancia. Se publican cientos de títulos al año, muchos de ellos bien editados, pero no siempre necesarios. Entre tanto color y mensaje rápido, es fácil olvidar que un buen libro para niños no tiene que enseñar una lección, sino ofrecer una mirada honesta. Los libros que perduran son los que respetan la inteligencia del lector infantil y confían en su sensibilidad.

Victoria sin cuerno, escrito por Marta Pastur Rubio e ilustrado por María Navarro Sánchez, pertenece a esa categoría. Su protagonista, una rinoceronte nacida sin cuerno, aprende a convivir, ayudar y decidir por sí misma sin dejar de ser quien es. El texto aborda la diferencia con naturalidad, sin dramatismo ni artificio.

Las ilustraciones acompañan el relato con una serenidad que se agradece. Los tonos suaves, las composiciones equilibradas y los gestos expresivos construyen una lectura tranquila, que deja espacio a la observación y al diálogo.

Publicado por Uve Books, el álbum nace de una experiencia personal y convierte lo particular en universal. Victoria sin cuerno no busca conmover: busca comprender. Y en ese gesto sencillo —tan poco frecuente en el mercado actual— está su valor.

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